Desde hace tiempo, en Éxito Empresarial, hemos venido exponiendo la idea de incorporar en todas las cadenas productivas, así como en la vida diaria el concepto que empieza a ser una realidad sobre la ECONOMÍA CIRCULAR.
Recordemos que la economía circular en la industria transforma el modelo lineal tradicional ("tomar-hacer-desechar") en un sistema sostenible enfocado en mantener recursos y productos en uso el mayor tiempo posible. Busca maximizar la eficiencia, reducir residuos, y fomentar el reciclaje, reutilización, reparación y remanufactura de materiales.
Así, en días pasados la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) dio a conocer la publicación en el Diario Oficial de la Federación de la Ley General de Economía Circular, un nuevo punto de partida para la política ambiental en México. La normativa tendrá implicaciones directas en la operación de las empresas y en su relación con las más de 120,000 toneladas de residuos que se generan diariamente en el país.
La nueva regulación es considerada un paso firme para reducir el uso de materiales vírgenes en los distintos sectores productivos, pues de acuerdo con estimaciones del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés), el mundo ya consume más recursos naturales de los que el planeta puede regenerar.
En este contexto, la nueva Ley General de Economía Circular se diferencia de normativas previas centradas únicamente en la gestión del residuo, ya que incorpora una visión completa sobre el ciclo de vida de los productos: desde la producción y transformación, los materiales utilizados y su entrega al usuario final, hasta los mecanismos para mantenerlos dentro del circuito económico.
El Senado de la República aprobó el Proyecto de Decreto por el cual se expide la Ley General de Economía Circular, así como reforman y adicionan diversas disposiciones de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente y de la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos. El decreto, publicado el 19 de enero pasado, establece un marco normativo orientado a transitar de un modelo económico hacia uno sostenible, con énfasis en la conservación ambiental y el uso eficiente de los recursos. Entre sus objetivos destacan la reducción en la generación de residuos, la disminución en la extracción de materias primas vírgenes y el impulso al aprovechamiento de materiales secundarios a lo largo de los procesos productivos.
Uno de los principales cambios que introduce la Ley es la ampliación de la responsabilidad empresarial más allá de la operación directa, pues las empresas dejarán de ser responsables solo de su gestión interna y ahora tendrán obligaciones que van desde el diseño del producto hasta lo que ocurre al final de su vida útil.
La incorporación de la Responsabilidad Extendida del Productor es uno de los ejes centrales de la legislación, que obliga a las compañías a asumir la gestión integral del ciclo de vida de sus productos, desde su concepción hasta su disposición final, con el objetivo de minimizar impactos ambientales. Esta medida busca incentivar la innovación, el ecodiseño y la reutilización de materiales.
Según expertos en el tema, esta ampliación del alcance implica que la circularidad deberá integrarse desde la selección de materias primas hasta la relación con proveedores y clientes finales. El nuevo marco obliga a las compañías a entender su impacto desde que se extrae una materia prima hasta que el producto se utiliza y eventualmente se desecha.
El decreto también formaliza la creación del Sistema Nacional de Economía Circular, coordinado por la Semarnat, con el propósito de articular políticas públicas entre los distintos niveles de gobierno y promover la participación del sector privado, la academia y la sociedad civil.
Asimismo, el texto contempla mecanismos de circularidad, instrumentos económicos y programas de educación y capacitación orientados a fortalecer la cultura ambiental, impulsar mercados circulares y consolidar una transición ordenada hacia un desarrollo económico más sostenible. Es decir, la Ley de Economía Circular incorpora una visión integral sobre cómo se producen, transforman, distribuyen y recuperan los materiales.
Claramente, vamos tarde, y por tanto, las Pymes enfrentan mayores desafíos, por lo que necesitarán instrumentos fiscales y financieros para que puedan iniciar su proceso de adaptación.
En el contexto internacional, el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) ha señalado la importancia de que países como México se sumen a la tendencia de desacoplar el crecimiento económico de la generación de residuos, pues reconoce que la humanidad tiene por delante muchos retos, lo que incluye comprar más artículos producidos de forma sostenible, hacer menos viajes y comer menos carne.
"Hace falta, sobre todo, un cambio de mentalidad en los gobiernos, empresas, pero sobre todo individuos que tienen más altos niveles de consumo", menciona la organización ambiental.
Con información de:
Congreso de los Estados Unidos Mexicanos
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